Shanghai express

September 13, 2006

Reflexiones de un diletante (2)

Filed under: Educación

Michael Chambers, en Chinotopía, relata su asombro al presenciar, ahora que ejerce de profesor en Dalian, cómo una madre china se disculpaba ante el profesor de su hijo adolescente por lo poco que éste había estudiado, reprochándose no haber dedicado más antención a su educación. En comentarios a ese mismo post, Zhenru se manifiesta de acuerdo con el comportamiento de la madre china. Para él los principales responsables de la educación de un niño son sus padres, son ellos los que, según Zhenru, con su ejemplo, más influyen sobre el futuro comportamiento de su hijo.

No estoy muy seguro de que eso sea así. Judith Harris, en su libro The Nurture Assumption, refiere distintos ejemplos que no se acomodarían a esa tesis como el hecho de que los niños de los inmigrantes que nacen en el país de acogida acaban teniendo el acento y finalmente la lengua de sus compañeros de clase y no la que sus padres hablen en el hogar. Para Harris este hecho, junto con otros muchos que estudia en su libro, demostraría que, aparte de la herencia genética, la influencia de los padres sobre sus hijos es nula o, en cualquier caso, mucho más pequeña que la que ejercen de sus compañeros de generación (en el texto se utilza el término inglés “peers”).

Esto es algo que yo he podido apreciar en mi familia, al menos en el aspecto lingüístico. Mis tíos emigraron a Bélgica a mediados de los 50. En su casa, siempre hablaron español o una variante dialectal del catalán que se habla en el Bajo Aragón y que se conoce como chapurreau, entre otras cosas porque mi tío jamás llegó a dominar el francés. Pues bien, con excepción quizá de mi primo el mayor, que se trasladó a Bélgica cuando ya había comenzado la escolarización aquí, todos mis demás primos hablan español con un fuertísimo acento francés y tienen ese idioma como su primera lengua. No importa cuantas veces su madre les dijera “te quiero” para que, cuando ellos quieren expresar el mismo sentimiento, la primera palabra que se les viene a la mente sea “je t’aime”.

June 22, 2006

El que a buen árbol se arrima…

Filed under: Sociedad, Educación

En una reciente entrada de su blog, el profesor de Harvard y antiguo presidente del Consejo de Asesores Económicos del Presidente Bush, Greg Mankiw, reseña un trabajo publicado por el NBER (una de las asociaciones de mayor prestigio en el ámbito de la ciencia económica) en el que se estudia, sobre la base de datos recogidos en China, la influencia que sobre el resultado académico de los estudiantes tienen las habilidades del resto de sus compañeros de clase.

Los resultados de ese estudio no son nada sorprendentes y coinciden con lo que la inmensa mayoría de los padres ya sospechaban: que los estudiantes más dotados progresan más cuanto mejores son sus compañeros de clase (más incluso que los menos dotados) y que se consiguen mejores resultados académicos allí donde las habilidades de los estudiantes presentan escasas variaciones, esto es, es bastante uniforme.

Si los resultados de este estudio son acertados, la forma más eficiente de organizar la educación sería agrupando los alumnos según sus habilidades (lo opuesto de la política seguida en España por la enseñanza pública, donde se huye del elitismo como de la peste), claro que, como el mismo Greg Mankiw señala, una política así tendría que hacerse a costa de una mayor desigualdad entre los estudiantes ya que los menos capaces se verían relegados a grupos en los que ni siquiera tendrían la posibilidad de beneficiarse del estímulo que representan otros estudiantes más dotados.

Un auténtico dilema: ¿qué es preferible eficiencia o igualdad?

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