Shanghai express

May 20, 2007

Una voz que echaba en falta.

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No hará unos meses que, por razones profesionales, entablé relación con una directiva de una pequeña pero, en apariencia al menos, lucrativa empresa inmobiliaria barcelonesa. La directiva en cuestión me dijo, en una de esas charlas intrascendentes que sirven para que las partes en un negocio se conozcan personalmente, que llevaba a su hija de corta edad, después de salir del colegio (bilingüe inglés y español, por supuesto) a clases de chino porque cree que de ese modo su descendiente gozará de muchas más posibilidades en un futuro donde China jugará, o al menos así lo cree ella, un papel fundamental.

Comenté ese hecho con mi hermana, que reside en Bilbao, y me dijo que también allí se ha convertido poco menos que en una moda que las familias más acomodadas lleven a sus hijos a clases de chino.

Pocos días después, confirmando mi idea de que saber chino se ha convertido en un signo de alto status económico, leo en The Times que existe entre las clases altas inglesas una gran demanda de nanis que tengan el mandarín con idioma nativo con el objeto de conseguir que sus hijos dominen esa lengua.

En definitiva, que todo parece indicar que la enseñanza del chino tiene un buen futuro por delante, sobre todo cuando los más interesados en aprenderlo son personas con recursos económicos suficientes como para no preocuparse mucho por el precio que tengan que pagar con ese fin.

No es de extrañar, por tanto, que empiecen a surgir iniciativas como las de la web Aprende Chino Hoy que tratan de aprovecharse de las nuevas tecnologías para cubrir esa demanda.

Pero si hoy me refiero a esa web es porque entre sus páginas incluye un blog (full disclosure: en ese blog se establece un enlace con Shanghai Express) escrito en chino y español en el que colaboran chinos que dominan ambos idiomas. En ese hecho radica, desde mi punto de vista, su principal interés ya que en la sinosfera se echaba claramente en falta la voz de los que tendrían que ser sus principales protagonistas: los propios chinos.

El blog de Aprender Chino trata de temas linguísticos y culturales en un tono neutro que intenta evitar toda polémica, pero, aún así, proporciona apuntes muy interesantes sobre la sociedad china.

Por ejemplo, en una de sus posts, Sabine, una de las colaboradoras chinas del blog, nos describe su tierra natal en el noreste de china y utiliza para ello un poema de Mao. ¿Significa ello que buena parte de la población china sigue teniendo en Mao un referente cuando menos literario? ¿Se debe la elección de la cita al hecho de que buena parte de la población adulta china no ha tenido otra oportunidad de formarse en otra literatura que no sea la que escribiera el “Gran Timonel”? ¿Es Mao un buen poeta?

May 6, 2007

El buen samaritano y Shanghai.

Filed under: Sociedad

Son muy frecuentes, en los blogs de expatriados, los comentarios que describen las ciudades chinas como verdaderas junglas de asfalto.

Como nunca he residido en China y mis viajes por el extranjero han sido más bien escasos, no me encuentro en condiciones de opinar sobre si las ciudades chinas son realmente tan duras como las pintan y si sus habitantes muestran para con el prójimo, cuando no hay un interés económico de por medio, un comportamiento tan osco como el que se desprende de algunos blogs de expatriados.

En cualquier caso, tampoco el hecho de haber residido toda la vida en China daría a mi opinión un mayor fundamento por cuanto, primero, cualquier experiencia individual no pasa de tener un valor meramente anecdótico, y, segundo, me faltarían términos de comparación ya que difícilmente, en una vida, uno puede llegar a residir en varias megalópolis el tiempo suficiente como para poder establecer comparaciones significativas entre ellas.

Afortunadamente, existen personas con los conocimientos, recursos y ganas suficientes como para embarcarse, con los instrumentos (ciertamente limitados) que nos proporcionan las ciencias sociales, en esta clase de investigaciones.

Uno de ellos es el psicólogo de la California State University, Dr. Robert Levine, quien, en el año 2003, publicó en American Scientist un artículo en el que resumía un experimento desarrollado en 23 ciudades del mundo (entre ellas Shanghai) para medir la disposición de sus habitantes a ayudar desinteresadamente a un desconocido en apuros.

El experimento comprendía tres tests: en el primero, un colaborador del Dr. Levine fingía la caída involuntaria de un bolígrafo y luego computaba el número de personas que se tomaban la molestia de recogerlo del pavimento y devolvérselo. En el segundo, una persona con una pierna inutilizada dejaba caer unos revistas al suelo e intentaba, sin éxito recogerlas, esperando la ayuda de terceros. En el último, uno de los colaboradores del Dr. Levine fingía ser un ciego que intenta cruzar una calle y espera que un buen samaritano le ayude a hacerlo.

Los resultados que obtuvo Shanghai en estos tres tests fueron más que notables: el porcentaje de personas que prestaron desinteresadamente su ayuda fue, en el caso del bolígrafo, superior al 70 %, en el de la persona impedida, superior al 90 % y, en el tercer y último test, el del ciego, de algo más del 61 %. Computándose en conjunto los tres tests, Shanghai ocupó un meritorio octavo puesto, por debajo de Río de Janeiro (¡los cariocas prestaron su ayuda en un 100 % en el caso del bolígrafo y del ciego y de un 80 % en el caso de la persona impedida! y eso en una de las ciudades con un índice de criminalidad más alto), San José de Costa Rica, Lilongwe (Malawi), Calcuta, Madrid y Copenague, pero por encima de Méjico, Estocolmo, Praga y Roma, por poner sólo unos ejemplos.

El farolillo rojo correspondió a Kuala Lumpur, seguida muy de cerca por Nueva York (lo que acredita que los investigadores no incurrieron en ningún tipo de sesgo nacionalista) y Singapur.

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