Bibliotecas.
Soy de la peregrina creencia que las bibliotecas públicas de un país, de una ciudad, de un pueblo son el servicio público que mejor refleja el grado de desarrollo del lugar en el que se encuentran y de su posición relativa en el mundo.
No me parece que sea producto de la casualidad que, en el siglo XIX, la mejor biblioteca del mundo fuera la del Museo Británico y que, en la actualidad, ese lugar lo ocupe la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos de América.
Por eso, cuando visito una ciudad suelo dirigirme a la biblioteca más importante que allí exista, no porque sea un lector compulsivo o un bibliofilo, que no lo soy, sino porque considero, sin base empírica para ello (por qué ha de ser mejor indicador socioeconómico una biblioteca que un hospital), que sus características, su confort y accesibilidad me dirán mucho sobre el lugar donde me encuentro y, en cualquier caso, siempre es más agradable visitar una bibilioteca que una autopista.
¿Cómo son las bibliotecas chinas o al menos las más importantes de Pekín o Shanghai? Me ha sido imposible conocerlo a través de la sinoesfera hispana. Los bloggers españoles que viven en China o no comparten mi afición por las bibibliotecas o simplemente no han econtrado en ellas nada lo suficientemente interesante como para dedicarles un post.
A falta de testimonios personales, he tenido que recurrir a Google que, como era de esperar, me ha remitido como primer destino a la Biblioteca Nacional de China. En su página web, cuyo diseño, al menos en su versión inglesa, siendo generosos, podemos calificar de discreto, se dice que la biblioteca es la quinta del mundo por el número de ejemplares que alberga y, lógicamente, la más importante en cuanto a libros en chino se refiere.
Un aspecto que me parece digno de mención es que la Biblioteca China permanezca abierta los 365 días del año y con unos horarios bastante amplios.
