Dicen que el peor defecto de un libro es que sea irrelevante. Si lo mismo pudiera decirse de un blog y si midiéramos su relevancia en función de las visitas o comentarios que produce, está claro que Shanghai Express figuraría entre los menos virtuosos.
Por eso, para continuar escribiéndolo, intento convencerme a mí mismo de que, si bien irrelevante cara al exterior, Shanghai Express algún beneficio reporta, siquiera para ell que lo escribe.
Y entre las ventajas que atribuyo a continuar con este proyecto está la de que, al centrase sobre un tema, China, sobre el que en principio no tenía una posición previa que defender, las posibilidades de incurrir, al tratar de informarme sobre el mismo, en lo que se llama sesgo de confirmación, son menores.
Se ha dicho que el fenómeno blog produce una poralización de las audiencias y una radicalización de las opiniones. Si escribes un blog sobre cuestiones con un alto contenido ideológico, lo lógico es que atraigas la atención de personas que piensan como tú creándose de este modo una pequeña comunidad que retroalimenta y radicaliza las opiniones (acertadas o desacertadas, eso ahora es indiferente) que previamente sus miembros ya sostenían. Paradójicamente, entonces, un blog más que abrirte a nuevas perspectivas lo que hace es encerrarte aún más en las que ya tenías.
Sin embargo, si escribes un blog sobre un tema más neutro, más ideológicamente abierto (y China es por antonomasia uno de ellos), tienes la oportunidad de acercarte o entrar en contacto con personas que, aun participando de tu interés sobre ese tema, no necesariamente piensan como tú, con lo que tus horizontes se amplían.
En mi caso particular, escribir Shanghai Express me ha puesto en contacto con blogs escritos por personas que están muy lejos de compartir mi fe en el libre mercado y la globalización (aunque ideológicamente diversa, la sinoesfera hispana es más bien socialdemócrata), lo que me ha dado la oportunidad de cuestionar mis propias ideas, un ejercicio de lo más higiénico. Y es que, como decía John Stuart Mill, nada hay más precioso en esta vida que un adversario inteligente.
ADDENDUM La redacción de este post viene en parte motivada por la dificultad de escribir un comentario al último de los publicados por Olga (aka Aorijia) en el que se despide de sus lectores. Lo intenté tres veces y en las tres el sistema anti spam rechazó el comentario por entender que no había tecleado correctamente el código de letras proporcionado. Como la persistencia no es una de mis virtudes y mi autoestima estaba ya por los suelos, decidí no proseguir con el intento. Aprovecho entonces ahora para transmitir a Olga mi pena porque nos abandone, pues era una de las bloggers con las que más a gusto he disentido.
Bon voyage, Olga.