Feliz año.
El 2007 lo he recibido con un irracional suspiro de alivio, pensando que lo peor (el 2006 ha sido, en mi caso particular, malo de solemnidad) ya ha pasado.
Aunque bien mirado, no tengo motivos para quejarme ya que las desgracias que me han ocurrido el pasado año han sido producto de decisiones propias en las que mi capacidad para el autoengaño se ha demostrado, otra vez, fatal.
Peor, mucho peor lo ha pasado una enorme porción de la Humanidad que tiene que sufrir desgracias sin cuento por causas que escapan totalmente de su control y de las que en absoluto son responsables.
A ellos, y muy en particular a Chen Guangcheng, de nuevo condenado a 4 años de prisión en otro juicio farsa celebrado después de que se anulara el primero, quisiera dedicar esta canción de Sam Cook: “A Change is Gonna Come“.
Grabada poco antes de su muerte y en apoyo del movimiento pro derechos civiles de la minoría negra norteamericana, la canción transmite, a pesar de sus arreglos tipo factoría Disney, un profundo sentimiento de esperanza sin caer en la ñoñería “happy end”.
