Justicia linguística.
Una reciente entrada en Chino Chano nos informaba de que los extranjeros anglófonos tienen en China muchas más oportunidades de empleo que los que no lo son, gracias a la gran demanda que existe en ese país por aprender inglés . Confirmando lo ya dicho por chinochano en su blog, un artículo del People Daily (encontrado gracias al portal Toda China) sobre las oportunidades laborales para los extranjeros en China resaltaba también el hecho de que los procedentes de países de habla inglesa podían encontrar fácilmente trabajo en una academia privada enseñando inglés sin necesidad de acreditar grandes conocimientos ni linguísticos ni pedagógicos.
Es evidente, pues, que, conforme el inglés se va convirtiendo poco a poco, si no lo es ya, en una especie de lingua franca mundial, los hablantes nativos de ese idioma no sólo se van a ver beneficiados por el hecho de poder ahorrarse los cuantiosos gastos que supone aprender un segundo idioma para poder manejarse por el mundo, sino por que gozarán de más oportunidades de obtener empleo y de hacer negocios.
El profesor Philippe Van Parijs , un socialdemócrata convencido, ha dedicado un reciente ensayo a analizar de qué forma se pueden mitigar los efectos inequitativos que se derivarían de convertir el inglés en un segundo idioma prácticamente universal para que ese objetivo, que él cree claramente beneficioso, se pueda conseguir sin grave detrimento para la dignidad y el respeto que se debe a las demás lenguas y a sus hablantes.
Uno de los principales peligros que el profesor Van Parijs ve en la adopción del inglés como segundo idioma mundial estriba en ese plus de respeto y utilidad que semejante hecho proporcionará a aquélla lengua sobre las demás que son habladas en el planeta. En palabras del propio Van Parijs:
Even if second-language competence is widely and thoroughly spread, even if the burden of learning the lingua franca as a second language is fairly shared by the people who have the lingua franca as their mother tongue, there remains the fact that the language of one subset is being given a privileged status above all the others. The most fundamental injustice, the form of injustice that is hardest to fix may well turn out to be this inequality of respect, of honour, of pride. What can be done about it?
Y entre las cosas que Van Parijs propone para evitar o disminuir al menos esa injusticia por desigual respeto está la de desmitificar el inglés, señalándolo sólo como:
(…) just the dialect of some Germanic Barbarians who settled across the Channel, messily bastardised as a result of subsequent French colonisation and gradually enriched, through the centuries, from the top down by sophisticated scholars shamelessly plundering the Latin and Greek lexicons and from the bottom up through the reluctant incorporation into grammar books and dictionaries of the unspeakable slang of defiant youth.
Un motivo más, Aorija, para tener una visión más bien instrumental y nada esencialista (digo, determinista) de las lenguas.

Gracias por la mención que haces a mi comentario.
Conozco la historia de la lengua inglesa. La postura de Van Parijs, o la que tú manifiestas, es una de las muchas posibles. Yo soy uno más de esos lingüistas locos, que apoyan las posturas deterministas. Los fragmentos que citas son muy interesantes, pero siguen sin convencerme de lo contrario
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Que tengas una buena semana.
Comment by Aorijia — July 10, 2006 @ 9:49 am