Recuerdo haber leído en el blog Onemanbandwidth una entrada en la que se defendía una política de precios diferenciales para China como remedio para combatir el pirateo de software legal.
En síntesis, el argumento a favor de unos precios para China más reducidos que los que las multanacionales piden por sus productos en los mercados de Occidente (ya se trate de medicinas, música, películas o software) es que, siendo la renta per capita china muy inferior a la de los países desarrollados, no tiene sentido exigir a los habitantes de ese país, por adquirir sus productos legalmente, precios que resultan exorbitantes para la inmensa mayoría de su población. Unos precios más bajos, ajustados al poder adquisitivo existente en China, serían, según dicen los que propugnan esta estrategia, beneficiosos para ambas partes: las empresas cobrarían por un producto que de otra forma no habrían podido vender y los consumidores, a cambio de un precio razonable, gozarían de las ventajas de una compra con todas las garantías.
Desgraciadamente, las cosas no son tan simples. La Warner está intentando (aunque por las razones que luego diré de forma muy discreta) seguir esta estrategia en China para combatir la piratería, ya que ofrece sus DVD’s en ese mercado por el irrisorio precio de 2 a 3 dólares pero aún así le resulta imposible competir con los piratas que han reaccionado vendiendo sus “productos” a un precio todavía mucho más bajo.
Además, las compañías que se embarquen en una política de precios diferenciales todavía tendrán que hacer frente a otros dos grandes problemas de difícil solución: uno, es el riesgo de que los productos destinados a un mercado como el chino para ser vendidos a precios económicos acaben siendo enajenados en, por poner un ejemplo, España con beneficio únicamente para los contrabandistas y, otro, la más que probable rebelión de los consumidores de los países desarrollados a quienes resultará difícil explicar el porqué de que un mismo producto sea vendido en diferentes países a precios muy distintos. Seguro que serán legión los que en España piensen que si Warner está vendiendo sus productos en China por 2 $ es porque ese es el precio real de un DVD y que pagar por aquél un precio de 15 € es una tomadura de pelo.
Mi opinión personal es que vamos hacia un horizonte económico en el que los precios de productos en los que el coste de producir una nueva unidad es próximo a cero (y aquí habría que incluir no sólo los productos culturales, sino también las medicinas y las telecomunicaciones) se van a reducir muy notablemente como consecuencia de la globalización. Es decir, que el panorama es el de una igualación por abajo.
Lo he podido comprobar el otro día cuando, gracias a Libertad Digital, tuve noticia de la existencia de una web rusa que vende música (ellos dicen que con la autorización de las Sociedades de Gestión de los Derechos de Autor rusas) on-line literalmente a peso, esto es, en función del tamaño del archivo (warnerclassics y Chandos han optado también por este sistema para vender música clásica) lo que tiene como resultado unos precios realmente sin competencia. Por 10 € puedes llegar a bajarte una media de 60 canciones entresacadas de un repertorio que, sin ser tan completo como el de iTunes, sí es más que notable, sobre todo en música pop y rock.
Es dudoso que, teniendo tu domicilio en España, la compra en Allofmp3 sea completamente legal, pero en cualquier caso, y al margen de cuestiones legales que darían para otro posts, lo que es indudable es que, con iniciativas como la rusa, a la SGAE, a iTunes y a otras iniciativas de venta on-line les resultará mucho más difícil justificar el cobro de precios superiores a los de la tienda rusa, de ahí el efecto nivelador, por abajo, al que antes me refería.