Entrevista a Zheng Bijian
En una anterior entrada ya me referí a Zheng Bijian como uno de los interlectuales chinos más influyentes. Cuando menos, es uno de los que mayor proyección internacional tienen.
Su última aparición en un medio de comunicación occidental de la que yo tenga noticia se produjo como consecuencia de la entrevista que concedió a la revista New Perspectives Quaterly (NPq) y que ésta publicó el pasado día 25. En esta entrevista Zheng insiste una y otra vez en que China ni quiere ni puede asumir un papel hegemónico en Asia ni mucho menos en el mundo y que toda su política está orientada a permitir que para el 2030 o 2040 los 1.500 millones de personas que se estima habitarán ese país puedan gozar de un nivel de vida decente dentro de una “armoniosa sociedad” .
Zheng no es muy explícito, en esta entrevista al menos, sobre cómo se estructuraría esa armoniosa sociedad, tan sólo apunta a que se trataría de una sociedad más democrática que la actual, aunque tampoco queda muy claro que entiende Zheng por democracia.
Para mí, lo más sorprendente y significativo de la entrevista es el modo en que Zheng intentó zafarse de una pregunta del entrevistador sobre si en los últimos tres años se había producido un retroceso en lo referente a las libertades personales. Contestación de Zheng:
Overall, I think we’ll keep moving forward for sure. During these years people have become richer, they’re more conscious and get more involved in national evets. Recently, the China Construction Bank has gone public, and raised $8 billion, which is the largest amount raised in China. Even the Bank of America has put in $2.5 billion in this deal, and they’ve even appointed a U.S. vice president to the bank, as well as 50 high level managers. This issue is not simply about buying or selling stock in a company. But behind the exchange of money, there are the changes taking place in the system — new ways of managing, and finding talent.
A eso en mi pueblo le llamamos salirse por la tangente o, más directamente, confundir el culo con las témporas.
Gracias a Political Theory Daily Review por la reseña del artículo
