Una apuesta fallida
El único experimento científico en el que he participado tuvo lugar en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona hará más de una década. Mi participación fue bien modesta ya que se limitó a intervenir en una sesión de aproximadamente 10 minutos diseñada por los investigadores para analizar la forma en que las personas eligen, entre distintas opciones, la que les parece más provechosa.
Recuerdo que a los participantes en el experimento nos colocaban ante unas pantallas de ordenador en las que aparecían distintas ofertas y teníamos que optar, en un tiempo muy limitiado cual intermediarios financieros, por la que nos parecía más ventajosa de cara a obtener en el futuro unas mayores ganancias a la vista de los datos que el ordenador proporcionaba. El experimento estaba planteado, ignoro la razón, por rondas eliminatorias de modo que al final quedaban seleccionados los que se habían mostrado más hábiles en sus elecciones.
Como me temía, yo quedé eliminado a las primeras de cambio, ya que ni siquiera llegué a comprender bien el sentido y la mecánica del experimento. No obstante, para mí, la experiencia resultó en un beneficio superior a las 200 pesetas que me dieron por participar en en ella: comprendí que en el futuro debía alejarme de cualquier aventura financiera.
Todos estos recuerdos me han venido a la mente al conocer de las desventuras de Liu Qibing, un intermediario en el London Metal Exchange, un mercado para la compra y venta de metales, que por cuenta del Departamento Estatal de Reservas de China (Reserve State Bureau, SRB, en inglés) vendió, a futuro, en abril de este año a los precios entonces vigentes, una gran cantidad de cobre ( la cifra exacta no se conoce pero la cantidad más citada son 200.000 toneladas) con la esperanza de que, en el interin (la entrega tenía que efectuarse en diciembre), los precios habrían bajado y podría comprar el cobre por un precio inferior a aquél por el que lo había vendido.
Desgraciadamente para Mr Liu y el SRB, los precios no han bajado sino que, como consecuencia entre otras cosas del robusto crecimiento de la economía China durante todo este año y, en particular, de su sector de la construcción (uno de los que más intensamente utilizan cobre), han experimentado desde abril de este año una alza continuada que ha alcanzando su cenit el pasado día 15, en el que el precio de una tonelada de cobre alcanzó la cifra record de 4.174 $.
Esto significa que si el SRB quiere cumplir con los compromisos previamente adquiridos por su agente incurrirá, con los precios a los actuales niveles, en pérdidas de, grosso modo, entre 100 y 200 millones de dólares.
No parece que las autoridades chinas estén dispuestas a sufrir semejante pérdida, aunque la alternativa, no hacer frente a sus compromisos, tendría también importantes consecuencias ya que el crédito de China en el mercado quedaría por los suelos. De ahí que, como dice The Economist en este artículo (encontrado vía Mahalanobis ) es de esperar que este asunto siga dando mucho de qué hablar a la prensa económica en los próximos meses.
Y Mr. Liu ¿cómo vive estos acontecimientos? Pues de momento es imposible saberlo ya que, según el SRB, se encuentra “de permiso” y nadie es capaz de dar noticia sobre su paradero (Angry Chinese Blogger, tiene más información sobre este asunto aquí).
Actualización Asia Times on line también dedica un artículo al affarire del cobre
