Feng Chen
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Ahora, una pregunta: ¿te parece que el proyecto urbanístico y arquitectónico que acabas de ver es representativo o tiene algo que ver con la arquitectura española?
Yo no lo tenía nada claro quizá porque tampoco el concepto de “arquitectura española”, tomado así, en abstracto, sin referencia alguna temporal y espacial, me parezca muy inteligible. No piensan así, sin embargo, los creadores del proyecto, agrupados en el estudio de arquitectura madrileño Cervera & Pioz para quienes, en palabras del arquitecto y socio fundador Javier G. Pioz, recogidas en este reportaje de Infurma, en el proyecto “se combina la elegancia y sobriedad de El Escorial con los jardines y el agua de La Alhambra, huyendo del posmodernismo facilón y de los grandes rascacielos”.
Pero, ¿por qué ese interés de los proyectistas por resaltar la “españolidad” de su diseño? La causa hay que buscarla en que ha sido elaborado para la futura “ciudad española” a construir junto al pueblo de Feng Chen, en el distrito de Feng Xiang, un barrio al sur de Shanghai.
Las autoridades locales de Shanghai, en su iniciativa para descongestionar la ya ahora mastodóntica ciudad, idearon un plan consistente en crear nuevas ciudades en su periferia. Como estrategia para atraer a los pobladores de Shanghai hacia esas nuevas ciudades se pensó en atribuirles una “marca” o signo distintivo. En el caso de Feng Chen, ese sello o marca era España, mientras que para otras dos nuevas ciudades se empleó el de Alemania y Francia. Así pues, para el año 2010, fecha en la que se prevé que las nuevas ciudades se habrán terminado de construir, en la periferia de Shanghai habrá una “ciudad España” una “ciudad Alemania” y una “ciudad Francia”.
En el caso de la “ciudad España”, el estudio Cervera & Pioz ganó el concurso para diseñar el centro político y comercial, pero la participación hispana en la futura ciudad de Feng Chen (intuyo que los arquitectos implicados en el proyecto prefieren ese nombre al de “ciudad España”) no se ha limitado a la de ese estudio madrileño; previamente el urbanista Macià Codinach había realizado el plan que habría de servir para su construcción.
He googleado el nombre de Macià Codinach y no he obtenido otra información sobre su persona que el hecho de haber escrito un libro sobre Gaudí editado por el Colegio de Aparejadores de Murcia. Todo un signo de discreción en un momento en el que hasta el más pequeño estudio de arquitectura lucha porque su imagen y su marca sean conocidas en internet
