¿Cómo es que ganando tan poco ahorran tanto?
Gracias a Bonobo Land, accedo a este artículo de Andy Xie, un economista del banco de inversiones Morgan Stanley, que intenta explicar la aparente paradoja que supone el hecho de que, siendo China un país con un salario medio muy bajo, su tasa de ahorro sea muy elevada.
Para Xie la explicación hay que buscarla en el hecho de que la población urbana de derecho en China, esto es la empadronada o registrada en los centros urbanos, como consecuencia de la puesta en marcha de la política del hijo único, está envejeciendo muy rápidamente de modo que una población que en 1980, de media, era esencialmente joven se está aproximando a una población donde la cohorte más numerosa es la constituida por personas de mediana edad.
Cuando un fenómeno demográfico de esta naturaleza se produce, la tasa de ahorro se incrementa notablemente (uno empieza a pensar en su jubilación cuando pasa de los 35) en cualquier economía y más en una como la China donde el Estado no asegura el poder percibir una pensión y apenas cubre los gastos sanitarios.
Puesto que la población urbana de China es la más educada y la que más ingresos percibe dentro del total nacional (Xie calcula que 2/3 del ingreso nacional es percibido por ese sector de la población) el resultado es una tasa de ahorro igualmente alta. Tasa de ahorro que es compatible con un ingreso medio realmente bajo debido a que, paralelamente, la población rural (dentro de la que habría que incluir a la población migrante que es de derecho rural ya que estos trabajadores continúan empadronados, por así decirlo, en sus pueblos de origen) sigue proporcionando mano de obra no cualificada realmente barata y joven como consecuencia de que en el campo la política de un hijo único se aplicó de manera mucho más laxa que en la ciudad. Estas personas apenas pueden consumir, ya que con lo que ganan difícilmente pueden subsistir.
Todo lo anterior tiene como consecuencia un modelo de crecimiento económico en el que el enorme ahorro generado se traduce en una altísima tasa de inversión y en un igualmente alto superavit por cuenta corriente ya que las empresas se vuelcan en el mercado exterior ante lo limitado del consumo interno (la población urbana ahorra mientras que la campesina y migrante, dado lo limitado de sus ingresos, apenas consume otros bienes que los que no sean necesarios para su subsistencia).
Para acabar con este desequilibrio Andy Xie propone incrementar el consumo de la población aumentando el salario mínimo y el llamado gasto social, en particular, el de educación, sanidad y previsión social.
