Examen de conciencia
El 18 de octubre se cumplirán cuatro meses desde que comencé a escribir este blog de modo que Shanghai Express ha más que superado esa barrera de dos meses en la que más del 66 % de los blogs dejan o de existir o de ser actualizados.
No parece por tanto éste un mal momento para hacer un examen sobre lo mejor y lo peor de esta experiencia y como planeo que sea en el futuro.
Lo mejor sin duda de cuanto me ha ocurrido en este tiempo ha sido comprobar que el blog, en contra de mi normal pesimismo, ha sido capaz de atraer la atención de un puñado de internautas, algunos de los cuáles incluso lo han visitado más de una vez. Vaya desde aquí mi agradecimiento a todos ellos porque son el principal estímulo para que este holgazán continúe con una tarea de la que él es el principal beneficiario (mi conocimiento de China, aunque todavía muy modesto, se ha quintuplicado en estos casi cuatro meses).
Gracias también a Juan Pablo, de Xibanya, que, al incluir esta bitácora en su blogroll, ha permitido que alguno de los muchos lectores que tiene su página se animara a visitar ésta; y a ESWN por incluir en su sección de “recommended reading” el post que Shanghai Express dedicó a los blogs sobre China en español. Sólo por esto último, por ver uno de sus posts enlazado en uno de los principales blogs de Asia, escribir Shanghai Express ya habría valido la pena.
Lo peor ha sido comprobar, por enésima vez, lo que ya sabía pero me negaba a admitir: que el nivel de mi escritura no es superior al de un estudiante de secundaria (español, para más inri). La evidencia que proporcionan los posts en este sentido es demoledora: muchos de ellos están plagados con anacolutos, faltas de ortografía y de puntuación. Trato de minimizar estos defectos releyendo los posts, incluso después de publicados, y corrigiendo las faltas más flagrantes, a pesar de que soy consciente de que muchas veces y no obstante su gravedad me pasan desapercibidas.
Por ese motivo, si antes daba las gracias a los lectores, ahora les tengo que pedir perdón por cuantas veces mi descuido al escribir los posts les ha hecho penosa su lectura.
En cuanto al futuro, he decidido, aun a riesgo de perder la ya de por sí magra clientela, espaciar más los posts. De ese modo pretendo tener más tiempo para revisarlos y evitar en lo posible los defectos a los que acabo de referirme.
También pretendo que los posts sean más breves ya que así las posibilidades de equivocarse son menores.
Me he dado cuenta de que buena parte de los que visitan el blog desde un buscador como Google lo hacen atraídos por imágenes que se pueden encontrar gracias a este último. Desgraciadamente, al no residir en China ni haberla visitado carezco de material gráfico de mi cosecha que poder incorporar al blog y de esta forma hacerlo más atractivo visualmente. Además tengo problemas para manejar el que se encuentra por Internet (sin contar con que no me hace mucha gracia trabajar con material ajeno por aquello de los derechos de autor) ya que no consigo dar a las fotografías el tamaño que me interesaría para incorporarlas a los posts. Mucho me temo pues que este blog siga siendo fundamentalmente “literario” aunque intentaré incorporar más material gráfico.
También me preocupa la variedad de lo publicado. Repaso los posts que he escrito y me doy cuenta de que son mayoría los que ofrecen una visión más bien negativa de China y de su sistema político. De seguir por esta línea, Shanghai Express corre el peligro de acabar convirtiéndose en un aburrido y repetitivo pliego de cargos contra los comunistas chinos (por más que no sean pocos los que se lo merezcan), por eso trataré que, en el futuro, sean más numerosos los posts que traten temas menos políticos.
Había dicho que los posts iban a ser más cortos y para empezar ya he escrito el más largo de los que he publicado hasta el momento. Contradictorio que es uno.

Donde te puedo escribir?
Comment by PinkPanther — October 26, 2005 @ 3:24 am