Taishi o la lucha por la democracia.
En otro post ya me he referido a la organización y funcionamiento de los órganos de administración de las pequeñas poblaciones y al procedimiento establecido por la Ley para la elección por sufragio del Jefe de su Comité Local (lo que aquí llamaríamos alcalde).
La Ley también permite que los vecinos del pueblo o aldea puedan revocar, mediante consulta popular, a un cargo electo siempre que, previamente, lo hayan solicitado al menos el 20 % de los vecinos con derecho a voto.
En Taishi, una pequeña población de 2.005 habitantes situada en la provincia de Guangdong, en julio de este año, más de 400 personas firmaron una petición solicitando que se celebrara una consulta popular para revocar de su puesto al alcalde, Chen Jingsheng, que había sido elegido el pasado abril con un 60 % de los votos favorables. Como motivos de fondo de esta petición, se alegaron por los firmantes la forma, opaca, en que Chen estaba gestionando los fondos locales y el hecho de que hubiera vendido tierras comunales sin consultar con los vecinos y por un precio que les parecía inusualmente bajo(*).
El proceso revocatorio nunca contó con las simpatías de las autoridades que tenían que velar por el desarrollo del mismo (las del municipio, Yuwotou, y distrito, Panyu, a los que Taishi pertenece), de modo que sólo después de que los lugareños mostraran con huelgas de hambre y sentadas su voluntad de que continuara el proceso a pesar de múltiples intimidaciones, llegó a formarse un comité de siete miembros con la finalidad de convocar y vigilar el desarrollo de la consulta para revocar de su puesto a Chen. Este comité tenía que reunirse el pasado día 7 de octubre para convocar la consulta revocatoria y, en el caso de que tuviera éxito, unas nuevas elecciones.
Sin embargo, esa reunión nunca ha llegado a celebrarse ya que los 7 miembros del comité que habían sido elegidos, después de considerable lucha, por los vecinos para convocar y vigilar la consulta, “renunciaron” a seguir desempeñando sus funciones debido, según todos los indicios, a presiones de las autoridades locales. El proceso revocatorio se encuentra, ahora mismo, paralizado.
El suceso ha adquirido una nueva dimensión después de que miembros de la prensa internacional que intentaban acceder a Taishi para informar de lo que allí ocurre fueran maltrados por matones a sueldo de los que se oponen al proceso y detenidos por la policía. Uno de esos periodistas, el corresponsal de The Guardian, Joffe-Walt, en su crónica, relató la presunta paliza a la que habría sido sometido uno de sus acompañantes, el activista Lu Banglie que actuaba como asesor de los campesinos. En su reportaje, el corresponsal de The Guardian llegó a manifestar que Lu había sido golpeado hasta casi dejarlo sin vida. Sin embargo, Lu apareció poco después en su provincia natal, Hubei, magullado, pero sin las lesiones que la crónica de Joffe-Walt hacían temer.
Hasta aquí un resumen muy sucinto de lo ocurrido en Taishi, los interesados en una detallada cronología de lo allí sucedido pueden acudir a ESWN. En cuanto a los comentarios que los acontecimientos de Taishi han motivado, me quedo con dos:
Por una parte, son muchos los que, como running dog, destacan el hecho de que, a pesar de que los campesinos de Taishi parecían contar con el beneplácito de las autoridades de Beijing en tanto que su protesta se había encauzado por una vía legal y pacífica (”El Diario del Pueblo” llegó incluso a reproducir una pieza de opinión que los elogiaba por ese hecho), las autoridades locales opuestas a sus pretensiones han tenido la suficiente fuerza como para impedirlas. Este hecho dice mucho de la relación de fuerzas en la China actual, con un centro debilitado y unos poderes locales cada vez más poderosos.
Por otra parte, se han destacado, sobre todo por los blogs chinos, incluso por aquellos más comprometidos con la democracia, las exageraciones en las que, al escribir su crónica, Joffe-Walt habría incurrido. Las críticas que se han dirigido contra este periodista reflejan en el fondo el malestar que una parte considerable de los chinos sienten hacia la prensa y blogs extranjeros por la visión que ofrecen de su país, que consideran en exceso negativa.
(*) Por lo que me ha parecido entender en los artículos que he leído, las tierras comunales no se venden, en un sentido técnico, sino que se arriendan (arrendamientos que supongo perpetuos, lo que en derecho civil español se correspondería mejor con la figura del censo, o de muy larga duración) repartiéndose luego la renta, a modo de dividendo, entre todos los vecinos. Al parecer en Taishi los rendimientos que obtienen los vecinos por esos contratos son inusualmente bajos lo que les hace sospechar que el alcalde o se está apropiando de fondos o ha recibido una “bonificación” de las empresas arrendatarias por concertar pactos tan ventajosos para ellas.
