La adopción internacional: ¿es una causa de problemas para el adoptado?
Un post de Juan Pablo, en su blog Xibanya, me ha permitido conocer que, en Corea del Sur, la adopción de niños coreanos por familias extranjeras (principalmente de EEUU y Escandinavia) se viene produciendo, aunque con mucha menor intensidad en los últimos decenios, desde la guerra civil que se produjo en la península coreana en los 50. Este hecho explica la atención que los estudiosos de la adopción internacional prestan a los adoptados de este grupo étnico ya que es el primero en el que se pueden analizar los resultados de la adopción internacional sobre un número suficiente de jóvenes adultos y adolescentes.
Para la valoración de dichos resultados, Juan Pablo nos remite al testimonio de Tobias Hubinette o Lee Sam-dol, un joven coreano que fue adoptado en su día por una familia sueca y que hoy se opone tajantemente a que su país de origen siga permitiendo que números importantes de niños coreanos se den en adopción a familias extranjeras. Su posición no es única ni en Suecia ni mucho menos en Corea del Sur, donde, según un artículo reciente publicado en The Korean Times, la situación de los adoptados coreanos en el extranjero es frecuentemente presentada como trágica tanto en el cine como en la televisión.
Para Tobias los resultados de la adopción internacional no son tan benéficos como pudiera en un principio pensarse debido a la discriminación a la que tienen que hacer frente los adoptados en sus países de destino incluso aunque éste sea uno tan socialmente avanzado como Suecia. Según Hubinette, estudios recientes realizados en Suecia demostrarían que los adoptados en un país extranjero tendrían, en comparación con los nacidos en territorio sueco, menores ingresos, peor nivel educativo y un riesgo mucho mayor de padecer enfermedades mentales y cometer suicidio. Tobias, en el link que ofece Xibanya, no cita la fuente de la que extrae sus datos pero parece ser que han sido tomados de un trabajo que la televisión sueca encargó a las autoridades de Bienestar Social para la elaboración de un programa sobre la adopción internacional y que pueden encontrarse, resumidos, aquí.
Las afirmaciones de Hubinette no se corresponden, sin embargo, con las que aparecen, si bien provisionalmente, reflejadas en este working paper de Andreas Björklund y Katarina Richardson sobre el modo en que los adoptados en el exterior se comportan en el mercado laboral sueco cuando llegan a su primera madurez. El trabajo, como ya he señalado, todavía no está concluido pero sus autores anticipan que su investigación demuestra que los jóvenes adultos suecos que, en su día, fueron adoptados en el exterior, de media, alcanzan el mismo nivel educativo que los suecos nacidos en Suecia y un nivel más alto que los inmigrantes que llegaron a ese país antes de cumplir los 10 años. En cuanto al nivel de ingresos, en el trabajo se afirma que los adoptados tienen, también de media, ingresos inferiores a los de los suecos de origen en alrededor un 4 % y apenas ingresos más altos que los de los inmigrantes de segunda generación. Por tanto, concluyen los autores del estudio, ni por el nivel de estudios ni por el nivel de ingresos se puede decir que los suecos adoptados en un país extranjero constituyan una “under class” en Suecia. Sí se ha constatado, en línea con lo afirmado por Tobias Hubiette, que los adoptados internacionalmente tienen más dificultades para conseguir un status marital o cuasi marital no sólo que los suecos de origen sino también que la población inmigrante.
Los autores del estudio también analizaron de qué modo el tener un aspecto diferente al que se asocia tradicionalmente a un escandinavo afectaba a las oportunidades laborales. Su conclusión es que dicha circunstancia tiene una influencia pequeña en el modo en que se atribuyen los puestos de trabajo en Suecia.
También es cierto que los adoptados en un país extranjero tienen un riesgo mayor de padecer una enfermedad mental o de cometer suicidio que los nacidos en Suecia, pero ello es compatible con el hecho de que más del 92 % de las niñas y el 82 % de los niños adoptados en el exterior no experimenten ningún problema psíquico ni conducta antisocial. Más recientemente, un trabajo publicado en el Journal American Medical Association por F. Juffer y M.H. van IJzendoorn concluyó que la inmensa mayoría de los adoptados internacionalmente no presenta ningún problema psíquico aunque sí es cierto que estos adoptados visitan más a menudo los servicios psiquiátricos que los no adoptados tomados como grupo de control. Sin embargo, los adoptados internacionalmente presentan menos problemas de conducta y son referidos a los servicios de salud mental menos frecuentemente que los adoptados en el propio país. Subrayo esta última afirmación por cuanto vendría a desmentir la afirmación de Tobias Hubinette de que es la discriminación racial que sufren los adoptados asiáticos la que explicaría el hecho de presentaran un más alto riesgo de padecer problemas mentales.
