Trabajadores migrantes: ¿una fuente ilimitada de mano de obra barata?
TVE 2, esta noche, emite un documental sobre la migración interior china, el más importante fenómeno migratorio, si nos atenemos a su magnitud numérica (se estima que se han visto envueltas en él más de 130 millones de personas), de la historia de la Humanidad.
Xulio Ríos, director del Instituto Gallego de Análisis y Documentación Internacional (IGADI), considera que este fenómeno migratorio, esencial para comprender el crecimiento acelerado de la economía china en los últimos decenios, está lejos de extinguirse y que proveerá a la industria china, en los próximos años, de una fuente mano de obra joven, dócil y barata casi inagotable.
Para el bloguer Sun Bin, sin embargo, el fenómeno migratorio sería ya insuficiente para atender la demanda de mano de obra en las regiones industriales del sudeste de China. Este artículo del Internacional Herald Tribune, de abril de este año, revela que la falta mano de obra barata (o lo, que es lo mismo, de trabajadores migrantes) en las regiones costeras del sudeste de China ha llevado a las autoridades locales, en febrero, a aumentar el salario mínimo en esa zona un 34 %, el incremento más alto en el último decenio.
Y es que, como el mismo artículo detalla, es engañoso pensar que China tiene en su enorme población rural, buena parte de ella todavía subempleada, una fuente inagotable de trabajadores para su industria exportadora.
Las industrias no buscan cualquier tipo de trabajador, quieren uno joven, dispuesto a trasladarse, a trabajar largas jornadas y a permanecer muy lejos de su familia. Sólo una parte de la población rural puede reunir esos requisitos.
La provincia de Guangdong, una de las más ricas de China y cuyo modelo económico descansa en industrias caracterizadas por una intensiva utilización de mano de obra migrante, es la que está sufriendo en mayor medida la escasez de trabajadores. La industria juguetera en particular teme no poder atender la demanda de juguetes de estas Navidades ante la falta de trabajadores, a pesar de que los salarios se han incrementado de un 25 a un 30 por ciento este año.
¿Se trata de un fenómeno coyuntural, limitado a las zonas costeras de China, o revela un cambio de más largo alcance? Sólo se me ocurre una respuesta: esperar y ver.
