¡En marcha!
Tengo 42 años, soy español y, ya desde mi niñez, siempre me ha interesado más lo que ocurría en el extranjero que en mi propio país. A la hora de apuntar razones de esto último, la primera que se me ocurre es que, habiendo vivido mis años formativos bajo una dictadura, la información que podía obtener sobre lo que pasaba en el extranjero (por sesgada que fuera y lo era mucho) siempre resultaba más interesante que la que se me proporcionaba sobre mi propio país, donde la censura actuaba de forma mucho más rígida.
Recuerdo con especial placer las crónicas que Plaza desde Londres, Hermida desde Nueva York y Wender desde Berlín hacían para los Telediarios de Televisión Española. Tenía a estos periodistas, y en general a los corresponsales en el extranjero, como los mejores y sentía por ellos una profunda admiración.
Algunas lecciones de inglés (las suficientes para poder leer en este idioma) y la aparición de Internet hicieron que disminuyera mucho mi admiración por los corresponsales en el extranjero. Carentes de contactos en los centros de poder (que es de donde, realmente, los periodistas extraen la información), los corresponsales españoles en el extranjero, sobre todo los destinados a USA, generalmente tienen que construir sus crónicas con refritos de lo que publican los medios locales.
Esto no tenía mucha importancia cuando acceder a esos medios resultaba costoso, pero ahora que uno puede leer el New York Times desde la pantalla de su ordenador ¿por qué perder el tiempo leyendo lo que un periodista español dice que ha dicho este periódico si puedo ir directamente a la fuente?
Y si uno prefiere prescindir de lo que dicen los medios de comunicación ya establecidos e investigar por su cuenta lo que sienten y piensan los ciudadanos de un determinado país, ¿acaso los blogs no proporcionan una mejor y más completa información que la que se pueda obtener de un corresponsal? Al fin y al cabo, en el tiempo que éste dedique para poder entrevistar a tal o cual ciudadano para preguntarle lo que piensa sobre un determinado tema de actualidad, yo desde mi casa habré podido leer sino cientos, sí decenas de posts que sobre ese mismo tema hayan publicado desde el profesor de una universidad prestigiosa hasta una adolescente de Texas.
Demostrar que, con Internet, obtener información sobre lo que ocurre en el mundo se ha abaratado hasta el punto de que cualquiera puede llegar a ser un buen “corresponsal” de lo que ocurre en un determinado país, es el objeto de este blog.
El país elegido para el experimento es China por dos motivos: porque nada conozco sobre ese país más allá de lo que pueda saber un occidental con una cultura media y porque, siendo un país sujeto a un férreo control de la información, es tanto o más interesante comprobar hasta qué punto con Internet puede soslayarse ese control y obtener a través de ciudadanos anónimos (blogs de estudiantes o profesores en ese país o de los propios ciudadanos chinos) información de valor.
Para que el experimento fuera completo, sería fundamental el control de calidad que, por otros internautas interesados en este tema, se hiciera de lo publicado en este blog. No soy tan iluso como para pensar que el mundo estaba esperando este blog, pero quien sabe, igual me equivoco.
